viernes, 23 de julio de 2010

SARAJEVO. Bosnia y Herzegovina


Era principios de Enero cuando llegué a Bosnia. El segundo día de Reyes consecutivo que pasaba fuera de España y por lo tanto sin regalos ni roscón. Cual fue mi sorpresa al encontrarme con Sus Majestades que de vuelta a Oriente hicieron una parada en los Balcanes. Como pueden ver, Baltasar es un sustituto, ya que el Rey Negro decidió visitar a los españoles que se encontraban de maniobras, mientras sus compañeros se quedaron en un orfanato de Sarajevo. Gracias por el Roscón y el chocolate.


Llegue de noche a mi casa en Sarajevo, a la mañana siguiente miré por la ventana y vi ¡NIEVE! en la colina que había frente a mi. ¿Como era posible sólo ahi?. Cuando me fijé mejor, me di cuenta que no era nieve, era un inmenso cementerio musulmán, una de tantas consecuencias de la guerra.



El invierno en Sarajevo lo deja todo de un color blanco-mágico que sólo da la nieve. A pesar de la belleza de una ciudad nevada, la vida se complica, los coches aparcan en las aceras y los peatones intentamos andar por la calle, pero lo que más sorprende es que las jóvenes del lugar van... ¡¡¡con tacones!!!. Que nadie intente imitarlas, sólo las bosnias pueden.



FROM SPAIN TO BOSNIA: Huellas hispanas por los bares y restaurantes de Sarajevo...




Marsala Tita: Llega la primavera y la gente sale a la calle que se llena de cafés en terrazas y niños jugando en las cuestas.




Con el buen tiempo un amigo mimo chileno sale a la escena de Marsala Tita con con una de las profesiones más bellas. Si le preguntas cual es su trabajo, él lo deja bien claro... SONREIR.

viernes, 9 de julio de 2010

MOSTAR. Bosnia y Herzegovina


Plaza de España en Mostar: Monumento a los Soldados Españoles Caidos desde el 2002 fecha en que llegamos hasta nuestra partida en el 2010 con la satisfacción del deber cumplido. Un pequeño homenaje a ellos y a sus compañeros que tanto han hecho por la PAZ y reconstrucción en estas tierras.


El puente de Mostar "Stari Most" que da nombre a la ciudad. se vuelve a alzar sobre las azules aguas del Neretva. Situado en la zona musulmana de la ciudad, fue destruido durante la guerra el 9 de noviembre de 1993, tras casi 100 disparos de mortero desde una de las montañas que rodean la ciudad por tropas croatas.
No tenía ninguna importancia estratégica, pero si simbólica, unión entre musulmanes y cristianos. Simbolismo que buscaba la UNESCO al reconstruirlo 11 años después, pero el odio de la guerra tristemente sigue vivo, y hay jóvenes bosnio-croatas que viviendo en Mostar, no han visto nunca el puente por no pasar al "otro lado".


Vista de Mostar desde donde dispararón contra el puente. A fecha de hoy la montaña sigue minada y una cruz visible desde cualquier punto de la ciudad ha sido construida en lo alto.