
“Prohibido prohibir”… a muchos nos gustaría que hoy en Cataluña se hiciera realidad la letra que canta el aficionado Sabina, pero la prohibición llegó….¡VIVA LA LIBERTAD!
Es lo que ocurre cuando la política intenta dar pinceladas donde hay Arte, que lo destroza y desaparece. De esta forma hoy se ha firmado la sentencia de muerte en tierras catalanas para La Fiesta y lo que es peor, para el Toro de Lidia, menos mal que en el resto de España seguirá haciéndose el Paseillo. Que no se preocupen los ecologistas que se oponen a la fiesta, por el sufrimiento de este animal, pues ya en Cataluña no sufrirá, si no se existe no se sufre.
El Toro ya no correrá por las dehesas, es muy caro, y su razón de vida era su muerte en una Plaza de Toros, pero ahora… esperemos que los que votaron en contra de la Fiesta por el sufrimiento de este animal donen su dinero para sus cuidados, porque si no… desaparecerá.
Al igual que desaparecerán los puestos de trabajo de tantas familias en Cataluña que se dedicaban a dar vida a este Arte, espero que los políticos que votaron en c
ontra se encarguen de darles trabajo, seguro que hoy en día será fácil para ellos, como fácil será hacer frente al gasto económico que supone llevar a cabo esta prohibición.
Hoy el Toro de Lidia se convierte en una víctima más de los nacionalismos en España. Puede que la culpa sea nuestra por querer a un animal tan noble y majestuoso como parte de nuestra identidad, de nuestra imagen española. En Cataluña no gustó, así que “pincelada” y ¡fuera!. No comprenden que este Arte, como tal, no entiende de nacionalidades ni fronteras, cosa que si saben en el Perú, México, Colombia…hasta en Francia, donde nuestros vecinos cada día se aficionan más.

A nadie se le obliga a ir a los toros, se respeta y yo comprendo a quien no le gusta por la sangre y el sufrimiento del animal, pero pido el mismo respeto y comprensión para los que en ello vemos algo más allá, vemos Arte, Tradición, Naturaleza, Belleza, Cultura. Es cosa de sensibilidades y percepciones, no de nacionalismos.
Hace unos meses en una conversación sobre toros cierta persona de cuyo nombre prefiero no acordarme, dijo que La Fiesta era para el “populacho”, que tendrían que prohibirla, y si ello suponía la desaparición del toro de lidia ¡que desapareciera!. Las palabras de esta persona, que obviamente no compartiría barrera con personalidades del “populacho” como Picasso o Heminway, han comenzado a hacerse realidad en Cataluña.
Hoy es otro día, tristemente habitual últimamente, en el que me duele España.
Es lo que ocurre cuando la política intenta dar pinceladas donde hay Arte, que lo destroza y desaparece. De esta forma hoy se ha firmado la sentencia de muerte en tierras catalanas para La Fiesta y lo que es peor, para el Toro de Lidia, menos mal que en el resto de España seguirá haciéndose el Paseillo. Que no se preocupen los ecologistas que se oponen a la fiesta, por el sufrimiento de este animal, pues ya en Cataluña no sufrirá, si no se existe no se sufre.
El Toro ya no correrá por las dehesas, es muy caro, y su razón de vida era su muerte en una Plaza de Toros, pero ahora… esperemos que los que votaron en contra de la Fiesta por el sufrimiento de este animal donen su dinero para sus cuidados, porque si no… desaparecerá.
Al igual que desaparecerán los puestos de trabajo de tantas familias en Cataluña que se dedicaban a dar vida a este Arte, espero que los políticos que votaron en c
ontra se encarguen de darles trabajo, seguro que hoy en día será fácil para ellos, como fácil será hacer frente al gasto económico que supone llevar a cabo esta prohibición.Hoy el Toro de Lidia se convierte en una víctima más de los nacionalismos en España. Puede que la culpa sea nuestra por querer a un animal tan noble y majestuoso como parte de nuestra identidad, de nuestra imagen española. En Cataluña no gustó, así que “pincelada” y ¡fuera!. No comprenden que este Arte, como tal, no entiende de nacionalidades ni fronteras, cosa que si saben en el Perú, México, Colombia…hasta en Francia, donde nuestros vecinos cada día se aficionan más.

A nadie se le obliga a ir a los toros, se respeta y yo comprendo a quien no le gusta por la sangre y el sufrimiento del animal, pero pido el mismo respeto y comprensión para los que en ello vemos algo más allá, vemos Arte, Tradición, Naturaleza, Belleza, Cultura. Es cosa de sensibilidades y percepciones, no de nacionalismos.
Hace unos meses en una conversación sobre toros cierta persona de cuyo nombre prefiero no acordarme, dijo que La Fiesta era para el “populacho”, que tendrían que prohibirla, y si ello suponía la desaparición del toro de lidia ¡que desapareciera!. Las palabras de esta persona, que obviamente no compartiría barrera con personalidades del “populacho” como Picasso o Heminway, han comenzado a hacerse realidad en Cataluña.
Hoy es otro día, tristemente habitual últimamente, en el que me duele España.
¡Magnífica sensibilidad la suya, que le permite ver arte y belleza más allá de un animal pinchado y torturado hasta la muerte!
ResponderSuprimir«El toreo es probablemente la riqueza poética y vital de España, increíblemente desaprovechada por los escritores y artistas, debido principalmente a una falsa educación pedagógica que nos han dado y que hemos sido los hombres de mi generación los primeros en rechazar. Creo que los toros es la fiesta más culta que hay en el mundo». FEDERICO GARCIA LORCA
ResponderSuprimirPara ser rápido, conciso y no entrar en una discusión, que por experiencia, sé que no tiene solución. Solo voy a comentar un par de cosas de las que escribes: "...hoy se ha firmado la sentencia de muerte en tierras catalanas para La Fiesta y lo que es peor, para el Toro de Lidia,..." La sentencia de muerte del Toro de lidia no se firmó ese día, se firmó el día en que se instauró esa fiesta a la que aludes. El Toro nace teniendo fijada la fecha de su muerte ¡y qué muerte!
ResponderSuprimir"...Que no se preocupen los ecologistas que se oponen a la fiesta, por el sufrimiento de este animal, pues ya en Cataluña no sufrirá, si no se existe no se sufre..." Tú, que defiendes la libertad de los pueblos oprimidos,en tus escritos, defiendes también, la cría en cautividad de este "noble" animal, con el único proposito de humillarlo, torturarlo y sacrificarlo; para divertimento de unos pocos. ¿Quién dice que merece la pena existir para sufrir y morir así?
"...A nadie se le obliga a ir A LOS TOROS, se respeta y yo comprendo a quien no le gusta por la sangre y el sufrimiento del ANIMAL, pero pido el mismo respeto y comprensión para los que en ello vemos algo más allá, vemos Arte, Tradición, Naturaleza, Belleza, Cultura..." Este otro párrafo, me sirve para terminar mi comentario con lo que yo creo que es el quid de la cuestión. Si sustituyes las palabras en mayúscula por estas otras "AL CIRCO ROMANO" y "GLADIADOR"; el texto se referiría a la antigua Roma, y en efecto, puede parecer extraño, pero había gente que lo consideraba Arte, Tradición, Cultura... Y he aquí el quid, lo que nos diferencia, a ti y a mí, es la consideración en la que tenemos al toro. Para ti es un animal "noble" (de esto te pediré una explicación en persona) y para mí es un ser vivo que me merece el mismo respeto que el hombre.
Al final me he alargado, pero creo en verdad me apetecía.
Un beso Blanca, nos vemos pronto.