martes, 17 de noviembre de 2009

RECUERDOS EN LAS CALLES DEL OLVIDO

Hace años que pasó la movida madrileña pero por las noches entre las calles de Malasaña, continúa viva y se puede escuchar.

“La chica de ayer” no hay día que no cierra el Penta, e Isaac sigue mirando por la mirilla de la puerta del Leidy Pepa, para ver al degenerado que llega a comer espaguetis radioactivos o un buen plato de callos a la madrileña a esas horas indecentes de la noche en que cierran los bares y el hambre acecha.

¿Qué decir del Penta que no haya sido cantado ya? En sus paredes se puede leer historia que suena por los altavoces mientras las nuevas generaciones de madrileños escuchamos las mismas canciones que enamoraron a nuestros padres: Los Secretos, Hombres G, Mamá, Mecano, Nacha Pop, Sabina y Alaska, comparten noche con Fito, Lokillo, Los Mojinos Escocios y Los Rodríguez. Pero siempre para terminar el clásico de Antonio Vega que recuerda como por la noche iba a eses mismo bar para escuchar canciones que consigan que te pueda amar.

De este modo Antonio nos abre las puertas y la calle de La Palma se llena de gente, que ríen, se abrazan, algunos quieren retirarse y otros seguir de farra.

Los chinos aparecen con sus bocadillos, pero algunos preferimos los platos de siempre, acompañados de borrachos tocando el piano o la guitarra, recordando como nos dieron las diez y las once… gritando un déjame, no juegues más conmigo… o aclarando que como nosotros el amigo Blanco Herrera no estaba muerto no, no, pues estaba tomando cañas! No es otra cosa que la banda sonora de nuestras vidas.

Allí entre San Lorenzo y San Mateo llamamos al timbre de un Teatro Café Bar cerrado. Se asoma por el ventanuco un bigote canoso unido a unas gafas grasientas de culo de botella (seguro que bebida por él) te miran examinando tu estado etílico, se vuelve a cerrar la apertura y se abre la puerta. Ahí tenemos a Isaac, que te recibe siempre con los brazos abiertos preguntando si hay hambre.

Poco tarda en llegar la cerveza y los espaguetis, mientras alguien se arranca por bulerías ante los gritos de Isaac para que no se suba la voz y las exclamaciones de la camarera que mientras se lleva las manos a la cabeza le pide al cielo no tener jamás hijos como los individuos que tiene delante.

Parece que tenemos un pacto con el sol, para salir de aquella bodega al mismo tiempo que él se alza, y con los primeros rayos del alba, discutimos en medio de la calle Espíritu Santo, en que portal encontraron al Gran Enrique Urquijo aquella noche que el caballo se lo llevo.

Al no recordar cual era nos abrazamos en medio de la calle mientras cantamos alguno de sus himnos hasta que alguna vieja sale por la ventana dando gritos y tirándonos barreños de agua que nos recuerdan que la noche ha terminado, que los bares han cerrado y que fue en ese mismo lugar cuando hace hoy 10 años, Enrique… nos dejó.


5 comentarios:

  1. Tremendo. 10 años y le siguen recordando. precisamente esta mañana he leído algo sobre el tema:

    http://www.abc.es/20091117/cultura-musica/enrique-urquijo-rincon-alma-200911162005.html

    espero que te guste. (si no lo has leido ya)

    saludos.

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  2. ¡Pero es que era muy bueno! Ya leí esta mañana la noticia del ABC. Gracias de todas formas!

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  3. Sí, Enrique Urquijo siempre estará ahí, pero la vida sigue. Ahí tienes sino a otro Enrique, Quique González, que tambíén escribia en el abc hoy, otro malasañero de pro y un músico excelente. (o viceversa, jeje)

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