jueves, 26 de marzo de 2009

El Juez y Las Pasantes en “Casa Infantas”


Dicen que la Patria te llama siempre, da igual donde esté uno, y cuando es a través de jamón serrano, queso manchego y aceite de oliva, la respuesta a tal reclamo suele ser por lo general MASIVA.

Esta mañana, decidí preparar para comer un bocata con el jamón y el quesito manchego traído desde los “madriles” por mis Señores Padres. Como era obvio, a medio día, empezaron a llegar a mi mente, los recuerdos del tan frecuentado ÍNDALO en mis años de facultad, sus roscas y cervecitas a media mañana entre la clase de Romano y Civil. Fue entonces cuando, aprovechando la visita del “caballero salvador de la Corte”, para arreglar mi ordenador, decidí comerme el sabroso manjar que tenía preparado para la comida.

Y como por obra de magia, o mejor dicho por mi oferta universal de jamón para presumir de gastronomía de mi país, se empezó a llenar mi cubículo de gente: chilenas con la pata chula y muletas, mejicanas a la carrera, argentinas de paso… y de repente, en pleno auge de mi “recinto” de trabajo, que mas parecía un bar de tapas donde solo faltaba las cañitas, que la gente fumara, tirara los papeles al suelo y la televisión estuviera puesta sin sonido; mientras yo estaba con la boca llena a doble carrillo, apareció Don Manuel, Juez, Sabio en Derecho Internacional Publico y Derechos Humanos, y desde la semana pasada reconocido profeta en su tierra. Todo un señor.

Don Manuel traía unas fotos impresas que habíamos tomado las pasantes con él en la ceremonia en su honor, y que le enviamos al día siguiente.

“¡Buenos días Don Manuel!, muchas gracias”. Agradecí mientras tragaba a marchas forzadas y con mis manos grasientas por el aceite y el jamón sujetaba las fotos que me regalaba.

Colorada y muerta de vergüenza, por la situación en plena inauguración del nuevo bar en San José “Casa Infantas”, propuse “Barra Libre” al Juez y las Pasantes, ofreciendo a Don Manuel bocata, como lo estaba haciendo con todos. A lo que él prefirió no aceptar muy educado, dicha propuesta, pues no eran horas… No se me ocurrió otra cosa que dejar que corriera la sangre española por mis venas y decirle que ¡como no!, que era la hora de tomarse el aperitivo, que mejor que con jamoncito serrano y queso ¡Las tapitas!, disculpándome por la ausencia de las cañas, por supuesto.

¿pero en que estaba pensando?

¡Ay! Esta nacionalidad que se revoluciona cuando uno la saborea en la distancia después de tanto tiempo y quiere presumir de ella ante quien sea.

Pero… que bien se come en mi patria, empezando por la Sidra de la Infanta de Asturias y Covadonga y la Costrada de la Infanta de Alcalá y los Montes de Toledo, continuando por el jamón serrano, el queso, el aceite de oliva, el vino ausente, un buen Rioja, o un Ribera del Duero… la tortilla de patatas, la fabada, el cocido madrileño y los bocatas de calamares, los callos, las migas, el cochinillo de Segovia, y por la mañana… Churros con Chocolate. Maravilla de gastronomía española.

3 comentarios:

  1. jajajaja reina un gusto alegrarse la tarde con tu imaginación y la historias que se viven en esta tierra!
    un beso!

    ResponderEliminar
  2. Lo que tú no consigas.... fiesta de jamoncito y viandas patrias en San José!!!! jajajja. Oye, invitarás a la inauguración de "casa infantas", ¿no?

    Se te echa de menos por suelo patrio. Bss, guapa.

    ResponderEliminar